Vivanco, mucho más que una bodega

“Un buen vino es como una buena película: dura un instante y te deja en la boca un sabor a gloria; es nuevo en cada sorbo y, como ocurre con las películas, nace y renace en cada saboreador.”
(Federico Fellini)

Briones es un pequeño pueblo de postal, situado en La Rioja y a tan sólo 35 kilómetros de Logroño. Cuenta con poco más de 800 habitantes y como curiosidad hay que mencionar que fue aquí donde se rodó gran parte de la serie de televisión “Gran Reserva“. Quienes la hayáis visto recordaréis que el pueblo donde transcurrían las disputas entre los Cortázar y los Reverte se llamaba “Lasiesta”, rebautizando Briones para la ocasión.

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Briones

Es interesante visitar la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, el Palacio del Marqués de San Nicolás (actual sede del Ayuntamiento), los restos de la torre del homenaje del castillo (del siglo XIII) o la ermita de San Juan, pero sobre todo hay que perderse entre sus callejuelas medievales y admirar las preciosas vistas desde el mirador, donde sorprenden las extensas tierras de viñedos.

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Principales monumentos de Briones
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Panorámicas desde el mirador

Este pintoresco pueblo celebra anualmente las “Jornadas Medievales” (Sábado y Domingo de la tercera semana de Junio), declaradas Fiestas de Interés Turístico Regional en 2006 y de Interés Turístico Nacional en 2012. Un regreso al pasado donde sus habitantes recrean con gran detalle la forma de vida durante el siglo XIV, mostrando las labores y costumbres de la época (como los oficios de canteros, hilanderas, bordadoras, herreros, carpinteros o alfareros), admirando las “gallardas” o casonas solariegas de la villa, asistiendo a representaciones de luchas entre guerreros o juicios por brujería de la Santa Inquisición y disfrutando de la gastronomía de la época, en sus bodegas y mesones.
Pero dentro de este precioso entorno paisajístico y en el corazón de los viñedos hay algo que destaca por encima de todo y es la impresionante bodega-museo de la familia Vivanco, que ofrece la posibilidad de descubrir el mundo apasionante del vino: cómo nace, cómo se hace y su simbolismo religioso, cultural y artístico.

DINASTÍA VIVANCO: Bodega-Fundación-Experiencias
Es difícil explicar lo que es Vivanco y todo su entorno. Hay que estar allí y sentirlo. Su preciosa bodega, su magnífico e insuperable museo, los bonitos paisajes que lo rodean… Pero comencemos por el principio. Debo reconocer que mi experiencia en bodegas era un poco negativa y desastrosa, así que cuando nos recomendaron visitar ésta fui un poco a regañadientes. Nada más llegar a Briones ya me di cuenta de que no todas las bodegas son iguales, de hecho Vivanco nada tiene que ver con todo lo conocido hasta ahora:

La bodega ha sido reconocida como una de las mejores a nivel internacional y el museo fue declarado por la Unesco en 2007 como el mejor del mundo.

Dejamos el coche en su amplio (y gratuito) aparcamiento y llegamos a la recepción, donde nos atendieron de forma muy amable y nos dieron un plano para situarnos en la inmensidad del edificio. La entrada cuesta 20 euros e incluye una muy recomendable visita guiada a la bodega, entrada libre al museo y una cata de dos vinos. Además, se permiten hacer todas las fotos que se deseen.
Verlo bien lleva su tiempo, así que ya os anticipo que tiene un restaurante y una cafetería para comer.
La bodega nació en 2004, pero la familia Vivanco lleva dedicándose al vino desde 1915, cuando Pedro Vivanco comenzó a elaborar vino de sus propios viñedos. El negocio creció y su hijo Santiago trasladó las instalaciones a Logroño. En 1946 nace el segundo Pedro Vivanco, actual presidente, con una amplia formación en enología y gran coleccionista de arte vinícola. Es padre de Santiago (director y gestor del museo) y de Rafael (el enólogo), quienes forman la cuarta generación Vivanco dedicada al vino.

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La bodega, vista desde el mirador de Briones
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Entrada a las instalaciones “Dinastía Vivanco”
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Precioso fondo para hacerse una foto, ¿verdad?

Como os he dicho es muy recomendable hacer la visita guiada a la bodega y si tenéis la suerte de que vuestro guía sea Eduardo Ochoa ya no se puede pedir más. Magnífico profesional, muy amable y dispuesto a resolver todo tipo de dudas.
Antes de bajar a la bodega nos llevó a visitar la extensa Finca El Cantillo, 12 hectáreas de viñedo que rodean la propiedad Vivanco, donde podemos encontrar uvas propias de la región, como Tempranillo, Garnacha o Malvasía riojana. Me ha llamado la atención la plantación de rosales entre las vides. El motivo no es nada decorativo, sino preventivo, pues al ser una flor muy delicada detecta antes las posibles enfermedades y se puedan atajar a tiempo. Así que digamos que es el mejor sistema de alarma de cara a amenazas de la vid.

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Parte de los viñedos de la finca El Cantillo

Posteriormente entramos a la bodega, excavada bajo el suelo con el objetivo de eliminar la menor parte posible de viñedo y conservar el paisaje. Al ser subterránea también se favorecen las condiciones de temperatura y humedad necesarias para la buena conservación y crianza del vino en barrica o en tino de roble.

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Entrada a la bodega subterránea

Una vez dentro pudimos ver grandes tinos de roble francés donde se realiza la fermentación, por separado y a temperaturas controladas, de distintos tipos de uva. El blanco y el rosado  se realiza en depósitos de acero inoxidable y el tinto en tinos de madera.

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Depósitos de madera, para la fermentación del vino tinto

A continuación pasamos a ver la cinta y mesa de selección manual de racimos, desechando los dañados. La pulpa y la piel se dejan macerar en frío y posteriormente se llevan a los depósitos de maceración y fermentación.

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La impresionante Sala Octogonal es obra del arquitecto Jesús Marino Pascual y está destinada al envejecimiento del vino. Compuesta por miles de barricas de roble francés y americano, cuyo precio unitario es de 600 euros (barrica vacía), se trata de una sala con entradas perimetrales y un lucernario central que permiten una ventilación natural y permanente del aire y mantienen una temperatura y humedad constantes durante todo el año.
Por otra parte, el Club Vivanco Barrica permite tener en su bodega nuestra propia barrica de roble francés, personalizando la etiqueta con el nombre que queramos y pudiendo seguir todo el proceso de elaboración del vino.

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Sala Octogonal

El Museo ocupa una superficie de 4.000 m² (de los 9.000 que ocupa toda la edificación) y se distribuye en 5 salas de exposición permanente, una sala de exposiciones temporales y, en el exterior, el Jardín de Baco, un homenaje a la uva que cuenta con más de 220 variedades traídas de todo el mundo.

Las salas de exposición permanente se distribuyen de la siguiente manera:
1.- Nacer, crecer, madurar. En esta primera y amplia sala descubrimos el origen del vino, los tipos de suelo más apropiados para el cultivo, las amenazas y enfermedades de la vid (la filoxera es la más grave, la causa un pulgón y ataca a la raíz y al resto de la planta) el proceso de vendimia (con una muestra de fotografías históricas donde familias enteras recogen sus propias cosechas) o el trabajo en el laboratorio (con multitud de instrumentos para determinar el grado de alcohol, la densidad o la acidez del vino), todo ello aderezado con una magnífica colección de maquinaria, aperos de labranza o diferentes métodos de elaboración del vino.

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2.-Guardar las esencias. La segunda sala nos muestra cómo ha evolucionado la conservación y transporte del vino a lo largo de los siglos, consolidándose la barrica de roble y la botella de vidrio como los más adecuados. Existen más de 150 especies de roble a nivel mundial, pero sólo se utilizan dos en la realización de barricas: roble francés (de madera fina y poco porosa, que aporta al vino aromas avainillados) y roble americano (madera más compacta que aporta aromas de coco y bajos niveles de taninos). Es importante decir que el roble es una madera de crecimiento lento, no puede cortarse antes de los 120 ó 160 años y por ello hay que planificar la plantación de bosques a muy largo plazo.
Esta interesante sala se divide en tres partes: barricas y su complejo proceso de elaboración, que comienza con la elección de la madera y su posterior transformación; botellas, donde se explica su evolución desde el método de soplado libre, que requería conocimentos de fundición y mucha habilidad; y corchos: distintos materiales con que son fabricados y su desarrollo desde la elaboración artesanal a la actual mecanización.

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3.-La bodega: el sueño. En esta tercera sala se explican los trabajos realizados en  la bodega, desde la fermentación y maduración del vino hasta su salida al mercado, pasando por una muestra de los diferentes tipos de prensas utilizados a lo largo del tiempo y que complementan a las exhibidas en la Sala 1. De entre todas ellas destaca una prensa decorativa de Hungría, única pieza conservada de la primera exposición vinícola de Hungría, en 1888.

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Labores dentro de la bodega
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Prensa de Hungría

4.- El vino: arte y símbolo. Llegamos a la que quizás sea la sala más bonita y sorprendente, con amplias colecciones de arte y arqueología que muestran la huella del vino a lo largo de la historia. Destacan varios cuadros de Picasso, de Joan Miró, de Juan Gris, uno de Andy Warhol y hasta láminas originales de Walt Disney, pero probablemente  una de las piezas más valiosas sea el cuadro “Entre dos luces“, pintado por Joaquín Sorolla en 1898 y que tiene una curiosa historia detrás: fue adquirido por Santiago Vivanco a la familia de un exitoso empresario de Vizcaya, que tuvo que irse del País Vasco por amenazas de ETA. La familia puso una única condición para la venta: el cuadro tenía que estar expuesto al público. Cuando Santiago Vivanco les explicó que pensaba exponerlo en el museo de su familia quedaron encantados y lo visitan cada año.
A esta importante pinacoteca familiar se añaden también algunos grabados, esculturas y piezas arqueológicas (algunas de hace 8.000 años), todas ellas con un único denominador común: su relación con el mundo del vino.

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“Entre dos luces”, de Sorolla
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Algunas piezas artísticas del museo

5.- Abrir, servir, beber. Esta atípica sala está compuesta por una colección de más de 3.500 sacacorchos, que proceden mayoritariamente de Gran Bretaña, Francia, Estados Unidos y países nórdicos y que cuentan con diversidad de diseños: de bolsillo, de bar, religiosos, de palanca y hasta eróticos. Los modelos más antiguos datan del siglo XVIII, cuando se generalizó el uso de botellas de vidrio con tapón de corcho para la distribución del vino. También se exponen otros elementos como vasos, copas, jarras, decantadores o porrones, todos ellos relacionados con el momento de la degustación del vino.

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Parte de la colección de sacacorchos
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Utensilios para servir el vino

6.- El Jardín de Baco. El Dios del Vino da nombre a este bonito jardín, que nace como homenaje al viñedo y donde se pueden descubrir más de 220 variedades de uva, nacionales e internacionales, como ya comenté antes.

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En esta visita conocimos a una chica americana encantadora, Lisa Sample, a la que me gustaría mandar un saludo muy afectuoso, porque sé que lee este blog cuando tiene un poquito de tiempo.

Si os gusta el mundo del vino y tenéis curiosidad por descubrir sus secretos, no dudéis en visitar Vivanco, os sorprenderá.
¡¡Hasta el próximo viaje, amigos!!

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