Salamanca II: Museo del automóvil y otras curiosidades

“Cuando todo parezca estar en tu contra, recuerda que los aviones despegan con el aire en contra, no a favor.”
(Henry Ford)

Hace unas cuantas semanas os hablé de esa preciosa ciudad que es Salamanca y de sus visitas imprescindibles. Por si os apetece recordarlo, os dejo aquí el enlace:
Salamanca…monumental y universitaria

Ahora vuelvo a la misma ciudad para recomendaros otra visita muy interesante, un viaje al pasado con el Museo de Historia de la Automoción de Salamanca, inaugurado en 2002. Consta de tres plantas, en función de la antigüedad, de 1.150 m² cada una y alberga unos 100 vehículos de todo tipo y todas las épocas. Cada modelo tiene un panel explicativo, está todo muy bien documentado y organizado, con unas instalaciones impecables y luminosas. La entrada cuesta 4 euros y el horario es de 10:00 a 14:00 y de 17:00 a 20:00 (martes a domingo). La visita es totalmente libre, dura en torno a una hora y se permiten fotos, como podéis ver a continuación.

La exposición comienza con el primer automóvil impulsado con motor de explosión de la historia: el Triciclo de Benz, creado por el alemán Karl Benz y cuya patente data del 29 de Enero de 1886. Inicialmente y tras numerosas trabas administrativas y unos cuantos problemas mecánicos, Benz estuvo a punto de darse por vencido. Pero su mujer Berta, con el objetivo de animarle,  realizó un viaje de 125 kilómetros con este vehículo de tres ruedas, acompañada de sus dos hijos, de 15 y 13 años. Tras algunos inconvenientes, logró llegar a su destino, demostrando así la viabilidad del vehículo y logrando dar a su marido diferentes pistas para subsanar los problemas y perfeccionar su invento… si esto es cierto, estamos ante una conclusión clara: el primer viaje en automóvil fue realizado por una mujer… ahí lo dejo.

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El Triciclo de Benz

A partir de aquí se muestra la evolución en el diseño y la fabricación  del automóvil, destacando un personaje imprescindible en la historia: Henry Ford, empresario norteamericano y fundador de “Ford Motor Company”, que sentó las bases del futuro del automóvil al establecer la producción en serie a gran escala. En 1908 fabricó el Ford T, un vehículo de dos plazas, destinado al gran público y ya no sólo a las clases acomodadas. Práctico y simple, de fácil conducción y con un bajo coste (gracias a la cadena de montaje, pasó de los 850 dólares iniciales a 360 dólares) y accesible para todo el mundo. Se llegaron a vender 15 millones de unidades y fue el coche preferido de la sociedad trabajadora, llegando a estar muchos años en el mercado: desde 1908 a 1927.
Dentro de las múltiples modificaciones que sufrió el modelo, está el Ford T Tudor. El ejemplar mostrado en las siguientes fotos es de 1926, cerrado, con cuatro plazas y dos puertas. Al año siguiente dejaron de fabricarse los T, por haberse quedado anticuados.

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Ford T Tudor, de 1926

Años más tarde se creó el Ford V8, bautizado como “Galgo” por la gente de a pie e incorporando posteriormente una estatuilla de un galgo en plena carrera. Se ganó rápidamente la reputación de coche sólido, rápido y cómodo, consolidando a Ford como constructor. Como dato curioso, Bonnie & Clyde, la pareja de atracadores de bancos más famosa de la historia, enviaron  una carta a Henry Ford para felicitarle por aquel magnífico coche que les permitía huir fácilmente de la policía.

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Ford V8 “Galgo”

En el museo destaca sobre todo una joya histórica: el Hispano-Suiza 30/40 HP, del año 1910. De valor incalculable por conservar su estado original, tiene el honor de ser el primer automóvil de nuestro país declarado Bien de Interés Cultural.

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Hispano-Suiza 30/40 HP

Otros automóviles interesantes son los dos Pegaso Z102, ambos de 1955 y con una cuidada restauración. Por un lado, el Spyder Serra SSP1 (modelo en rojo), primer Pegaso carrozado por el español Pedro Serra, con 218 CV y volante a la derecha. Y por otro lado, la Berlineta Saoutchick Serie II (modelo en negro), de la cual sólo se fabricaron 7 ejemplares.

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También es importante destacar el Muntz-Jet 52-M, del año 1952 (modelo rojo) del que actualmente sólo existen 136 unidades registradas. Una elitista marca americana que fabricó coches originales en cuanto a diseño, pero con altísimos costes de producción, lo que les llevó al cierre de la compañía. A día de hoy estos coches son piezas muy valiosas para los coleccionistas, al igual que el Cadillac El Dorado 62 (modelo negro), también de 1952 y con un peso de 2.000 kgs. Fue el descapotable favorito americano de los años 50 y uno de los más buscados actualmente.

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La exposición cuenta también con coches de lujo, como el Chrysler Imperial Serie 80 del año 1927, el preferido de las altas esferas sociales de la época. El Rolls-Royce Silver-Ghost, de 1922 o el Rolls-Royce Silver-Wraith, de 1946, este útimo utilizado por la diplomacia europea tras la Segunda Guerra Mundial.

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Chrysler Imperial
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Rolls-Royce Silver-Ghost y Rolls-Royce Silver-Wraith

O deportivos como el MG Midget rojo de 1962, el Chevrolet Corvette blanco de 1978 o el Citroën DS-23 negro de 1974, perteneciente a la última serie fabricada del legendario “Tiburón”.

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También hay prototipos, como el Fiat Sportiva Latina (modelo gris) o tres Hispano Suiza: el HS-21 GTS (modelo naranja), el HS-21 (modelo dorado) y el K8 (modelo azul). Impresionantes.

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Los aficionados a las MOTOS también tienen su espacio en este interesante museo. Modelos clásicos de 1929, como la BSA250 L-29 y la Ariel 250 P-2.

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BSA250 L-29 y Ariel 250 P-2

Motocicletas de uso urbano y manejo sencillo, como la Soriano Lince, de 1955 y la Soriano Tigre, de 1956 (muy popular entre el gremio de los carniceros, para sus desplazamientos a ferias de ganado). También la Lube 99, de 1958 (conocida como la “moto del cura”, por sus tapas laterales, que protegían a sus conductores del calor que generaba el motor) y la Lube 125, de 1962, muy apreciada por su bajo consumo y precio asequible.

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Soriano Lince y Soriano Tigre
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Lube 99 y Lube 125

Se pueden ver, además, varias Montesa, una Honda R50 Dream (del año 2004 y con un diseño exclusivo para la competición), una Derbi 2002 (del año 1978 y no exenta de polémica, por su comportamiento extremo), una Guzzi T-4 850 (de 1983 y con un peso de 206 kilos, consigue alcanzar los 210 km/h) o una Norton Commando 850.

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La exposición termina con vehículos de competición, representandos por la F1 y pilotados por campeones del mundo como Fernando  Alonso y Michael Schumacher. El primer modelo es el Ing F1 Team R29, monoplaza pilotado por Alonso en la temporada 2009 y el segundo modelo es el Benetton-Renault B-195, empleado por Schumacher en la temporada 1995 y con el que ganó su segundo título de campeón del mundo.

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Ing F1 Team R29
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Benetton-Renault B-195

Hay muchos más vehículos, éstos son sólo los más representativos. Es un museo muy entretenido e interesante, no dejéis de visitarlo. Os sorprenderá.

Finalmente, tres recomendaciones más:
1- Pasear por Rúa Mayor, la calle más transitada de la zona vieja. Es totalmente peatonal y tiene numerosos sitios donde tapear. Además, hay infinidad de tiendas donde comprar el mejor y más rico embutido salmantino o llevarse un souvenir para casa.
Uno de los  productos típicos de Salamanca es el Hornazo, una especie de empanada rellena de distintos embutidos (lomo, jamón, chorizo, etc).  Yo lo compré concretamente en la “Confitería Gil” (hay varias en  Salamanca y Zamora) y se venden en diferentes tamaños. A mí me pareció riquísimo y muy recomendable.

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2- Acercarse a la Calle Toro, un pequeño paraíso salmantino de tiendas de moda y complementos. Pero lo mejor de esa calle está en el interior de la tienda Zara: un convento franciscano (San Antonio el Real) construido en 1745. Llama la atención el contraste entre arquitectura histórica y moderna. Una bonita tienda ubicada dentro de un impresionante convento es una original manera de vender ropa, a la vez que se patrocina un monumento histórico. Merece sin duda una visita.

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3- Visitar el Huerto de Calixto y Melibea, un cuidado jardín de 2.500 m² en la parte antigua de la ciudad y que sirvió de inspiración a Fernando de Rojas para escribir la historia de amor de “La Celestina”. Dentro del jardín está el “Pozo de los deseos“, donde los enamorados piden un deseo tirando dentro una moneda y colgando candados entrelazados con sus nombres, como símbolo de amor eterno. Se han tenido que retirar muchos de esos candados, pues la estructura del pozo no resistía su peso. El jardín en sí no es nada espectacular, honestamente, salvo por lo novelesco de su historia y por las bonitas vistas que se divisan de la ciudad.

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Entrada al Huerto de Calixto y Melibea, Jardín y Pozo de los deseos

Esto es todo, amigos. Espero que os haya gustado este otro punto de vista de Salamanca.

¡¡Hasta la próxima semana!!

 

3 respuestas a “Salamanca II: Museo del automóvil y otras curiosidades”

  1. El museo del automóvil me sorprendió mucho por su calidad y cantidad. Una visita de lo más recomendable. También debo reconocer que Zara es visita obligada, una tienda impactante. Las calles de Salamanca son directamente inevitables de disfrutar, la ciudad invita a ello y recompensa con creces.

  2. No conozco Salamanca, pero me ha gustado mucho tu Blog y sin duda me apunto muchas cosas para visitar. “Después de leer tu blog, me entran ganas de invadir Polonia” 😉

    1. Muchas gracias, Luisja. Eres muy amable.

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