Parque de la naturaleza de Cabárceno, un paraíso animal en Cantabria

“Cuando lloras por un animal, no pienses que eres débil,
piensa en cuánta grandeza hay en tu alma”.
(Félix Rodríguez de la Fuente)

En Cantabria y a unos 20 km de Santander se encuentra el peculiar Parque de la Naturaleza de Cabárceno, con su tierra rojiza y sus caprichosas formaciones geológicas que nos recuerdan un poco a  Las Médulas, en el corazón de El Bierzo (León).

Fue creado en 1990 y está ubicado sobre una antigua explotación minera de extracción de hierro a cielo abierto. Tiene 750 hectáreas, 20 km de carreteras asfaltadas y señalizadas para recorrer a pie, bicicleta o vehículo y desde el año 2016 también dispone de un teleférico.

Es un lugar ideal para pasar el día en familia e ir con niños, porque cuenta con varias zonas de recreo, miradores, merenderos, cafeterías o restaurantes y está abierto todo el año, salvo los días 24, 25 y 31 de Diciembre y el 1 de Enero. Además, por todo el parque hay distintas zonas de aparcamiento y senderos que nos regalan rincones de gran belleza.

Una vez allí es inevitable hacer montones de fotos. Me costó bastante seleccionar las más interesantes, porque casi un millar de animales dan para mucho, os lo aseguro. 150 especies diferentes viviendo en régimen de semilibertad y traídos de los cinco continentes, estando algunos de ellos en peligro de extinción.

Es importante seguir las normas de comportamiento indicadas en los distintos paneles, por nuestra propia seguridad y la de los animales. No se les debe dar de comer ni tocarlos, hay que circular a un máximo de 20 km/hora en el interior del parque y aparcar siempre en las zonas señaladas para ello. Y sobre todo, EXTREMAR LAS PRECAUCIONES CON LOS NIÑOS. Es un parque de animales y algunos pueden ser bastante peligrosos.

Y un último consejo: hay que madrugar. El parque es muy grande y hay mucho que ver. Debéis tener un poquito de paciencia, ya que algunos animales pueden estar comiendo o descansando y no mostrarse a la primera, pero con un poquito de tiempo y calma acabarán apareciendo.
El parque abre a las 09:30, aunque dependiendo de la época puede ser un poco más tarde. Os dejo aquí los horarios, donde también podéis ver los del reptilario, exhibiciones de leones marinos o de aves rapaces, todos muy recomendables y de los que os hablaré la próxima semana, para no alargarme demasiado.
También os dejo aquí las tarifas, pero calculad 30 euros por un adulto en temporada alta y día entero y 23 euros en temporada baja.

Y sin más dilación, pasamos a los verdaderos protagonistas de la historia, los animales. En primer lugar pudimos ver los TIGRES, que tienen una longevidad de entre 15 y 20 años. Los primeros que llegaron a Cabárceno fueron un macho y tres hembras, de origen británico.

Pero también hay otros peligrosos felinos repartidos por el parque. Los LEONES son los únicos que viven formando un grupo social jerarquizado, donde el macho vigila y la hembra caza y cuida de los cachorros.

Los GUEPARDOS son bonitos y llamativos, pero también los mamíferos terrestres más rápidos del mundo. Se distinguen por su piel amarilla con pequeñas motas redondas y oscuras y por las dos rayas que van desde los ojos hasta el cuello, su marca más distintiva.
Se calcula que en la actualidad apenas quedan unos 12.000 guepardos en libertad, según el National Geographic.

En el mismo recinto podemos ver cómo conviven PANTERAS NEGRAS y JAGUARES, estando estos últimos en serio peligro de extinción, por la caza furtiva para conseguir su piel.  Se distingue del guepardo porque sus manchas son más grandes y cuadradas.

Y el último felino de Cabárceno es el LINCE BOREAL, casi siempre subido a la peña central de su recinto. Es un gran cazador al acecho, trepador y saltador.

Volviendo al tigre, muy cerca de su recinto están los poco amigables GORILAS, que suelen vivir en grupos. Como curiosidad hay que decir que no saben nadar, por lo que los ríos siempre son sus grandes barreras. La primera pareja de gorilas llegó a Cabárceno en 2007.

Y al lado de los gorilas podemos ver las LLAMAS, animales rumiantes que se alimentan de pastos y plantas comestibles. Mucho cuidado con ellos, porque si se sienten amenazados pueden escupirnos la comida, como mecanismo de defensa.

También en esta zona están los HIPOPÓTAMOS, pero no pudimos verlos por estar bastante alejados, nadando.

Lo que sí pudimos ver son las impresionantes JIRAFAS, con su largo y característico cuello. Es el animal más alto del mundo, pudiendo alcanzar hasta seis metros. Son muy apacibles y pueden llegar a vivir entre 20 y 25 años. Pero quizás lo más sorprendente es el tamaño de su lengua, que puede alcanzar los 50 cm.

Con las jirafas están las temibles AVESTRUCES, de apariencia relajada, pero con muy mal genio. Mucho cuidado con ellas, porque son de poco fiar y pican.
Son aves grandes, pueden llegar a medir 280 cm, pesar 160 kg y alcanzar los 30 años.
Y una curiosidad: un huevo de avestruz puede pesar alrededor de 1 kilo, lo que equivale a unos 20 huevos de gallina.

Y frente a las jirafas y avestruces está uno de mis rincones favoritos, el del OSO PARDO. Casi 70 ejemplares conviven e hibernan en el recinto de mayor tamaño del parque, de 35 hectáreas.

Verlos trepar por las rocas, comer, sentarse plácidamente al sol o incluso pelear, es un espectáculo en sí mismo. Pero hay que tener en cuenta que el oso pardo está en peligro de extinción, en España sólo quedan unos 300 ejemplares, repartidos entre la Cordillera Cantábrica y los Pirineos.

Muy cerca de los guepardos antes mencionados se encuentran los LOBOS, a los que adoraba nuestro gran Félix Rodríguez de la Fuente, fallecido hace casi 40 años. Su rasgo más característico es el aullido, que puede escucharse en un radio de ocho kilómetros, pero que sólo utilizan antes o después de la caza. Los de nuestra foto dormían tranquilamente, sin inmutarse.

Unos animales que hacen las delicias de todo el que los ve son los inquietos PAPIONES, que pueden llegar a vivir en grupos muy disciplinados de hasta 150 ejemplares, dirigidos por un macho dominante.

En otra zona del parque podemos ver también COBOS DE AGUA, que pueden pasar largo tiempo sumergidos, ante posibles amenazas; BISONTES, que pueden alcanzar los 1.000 kg de peso y que son similiares a los YAK, en peso y aspecto.

Cobos de agua, Bisontes y seis Yaks

Las preciosas CEBRAS GREVY y su entorno de postal son otro aliciente de este parque. Se las reconoce por sus estrechas rayas, con las que incluso pueden confundir a los depredadores.
Su nombre se debe al presidente francés Jules Grévy, a quien un emperador de Etiopía regaló un ejemplar en 1882.
Desgraciadamente son animales en alto peligro de extinción.

En esta zona encontraréis los CAMELLOS BACTRIANOS, que pueden alcanzar 650 kilos de peso y que también están en peligro de extinción. Se adaptan muy bien a las temperaturas extremas, superiores a 38ºC, sin deshidratarse y pueden beber hasta 110 litros de agua en sólo 10 minutos, tras un periodo de sequía.

Camellos bactrianos

También aquí podéis ver ELEFANTES, bonitos CIERVOS y WATUSI, que son semejantes a las vacas, pero con increíbles cuernos de hasta 2 metros.

El elefante es el mayor mamífero terrestre y quizás el más longevo, ya que puede alcanzar los 65 años. Su trompa almacena hasta 17 litros de agua, para beber o bañarse y su peso puede llegar a los 6.000 kilos. Los primeros ejemplares llegaron a Cabárceno en 1990, procedentes de Inglaterra.

Pequeño elefante
Ciervos
Watusi comiendo

Mención especial merecen los impresionantes y rudos RINOCERONTES, que pueden alcanzar los 4.000 kilos de peso y que curiosamente son miopes y estrábicos, lo que les lleva a embestir contra todo lo que tengan por delante. Es quizás el segundo animal más longevo del parque, tras el elefante, pues puede llegar hasta los 45 años.

En Cabárceno también hay una zona de granja, donde podéis ver cerdos, cabras, gallinas, pavos, patos, corderitos, conejos y una rara especie llamada Suricata, muy famoso por la película El rey león, pero que a mí me produce bastante repelús.

Conseguimos fotografiar a los cerdos durmiendo, en una imagen de lo más tierna.

Esta semana he leído la noticia de que el parque puede echar el cierre ante sus deficientes y anticuadas instalaciones y la falta de inversiones, lo que contribuye al mal estado de los animales y algunas fugas masivas de ciervos. Espero que entre todos encuentren una solución, porque sería una pena cerrar este precioso parque con casi treinta años de historia a su espalda.

La próxima semana continuaré con la segunda parte de este parque, pues todavía me quedaron algunas cosas en el tintero y unas cuantas fotos más que merece la pena que veáis.

Me despido con otra tierna imagen, esta vez del nuevo miembro de la gran familia de Cabárceno, un pequeño gorila de 2 kilos de peso, nacido recientemente y que todavía no tiene nombre.
¡¡Hasta pronto, amigos!!

Imagen de http://www.eldiariomontanes.es

Deja un comentario