Palacio Real de Aranjuez, el pequeño Versalles madrileño

“El hombre nunca sabe de lo que es capaz hasta que lo intenta”.
(Charles Dickens)

A orillas del río Tajo y en la villa madrileña de Aranjuez, se encuentra uno de los palacios más bonitos de España: el Palacio Real de Aranjuez, en cuya construcción participaron tres reyes de España, a lo largo de casi trescientos años.

Durante el siglo XVI fue Felipe II (haciendo suyo un proyecto de su padre, Carlos I) quien ordenó el inicio de su construcción, encargando el diseño a Juan Bautista de Toledo y a Juan de Herrera, arquitectos del Monasterio de El Escorial.
Tras la muerte de Felipe II y durante todo el siglo XVII se interrumpió la obra, pero se reanudó durante el reinado de Fernando VI, para terminarla en tiempos de Carlos III, con la incorporación de dos alas realizadas por el prestigioso arquitecto italiano Francisco Sabatini.

A lo largo de los años los distintos reyes solían pasar aquí la primavera, pero en el verano se desplazaban al palacio de La Granja de San Ildefonso (Segovia) y en otoño al madrileño Monasterio de El Escorial.
Hoy en día el palacio de Aranjuez sigue siendo residencia de la actual Familia Real española, junto con el Palacio Real de Madrid.

Arquitectónicamente nos recuerda un poco al palacio de Versalles, del que ya os hablé en su momento (podéis recordarlo aquí), pero es bastante más pequeño que el palacio francés.

El conjunto del palacio de Aranjuez y sus jardines fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, en 2001, denominándose “Paisaje Cultural de Aranjuez“.

La tarifa básica para entrar al Palacio Real cuesta 9 euros (hay tarifas reducidas para mayores de 65 años, jóvenes entre 5 y 16 años, etc) y para entrar al edificio de la Casa del Labrador deberéis pagar 5 euros más. Os dejo aquí los horarios y los distintos precios, por si os apetece ampliar la información. Recordad que este tipo de sitios cierra los lunes.

Lamentablemente no están permitidas las fotos en el interior, por lo que casi todas las imágenes que os mostraré son del exterior y de los jardines.

La visita comienza con la entrada al Palacio Real,  donde es imprescindible ver la Plaza de Armas, la bonita escalera principal, la impresionante Sala de porcelana o el Salón del trono.

Vista del Palacio Real de Aranjuez, desde la Plaza de Armas

El palacio de Aranjuez también alberga el Museo de la Vida en Palacio, que contiene una sala donde se exponen, tras una vitrina, los vestidos de boda originales que llevaron las reinas Sofía y Letizia y las infantas Elena y Cristina.
La estancia está presidida por un gran cuadro, pintado en 1906, de la boda de los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia, en la Iglesia de los Jerónimos de Madrid.

En primer plano, vestido de novia de la reina Letizia, realizado por Manuel Pertegaz (Imagen de www.elconfidencial.com)

A continuación veremos los bonitos jardines, otro de los grandes atractivos del palacio de Aranjuez y de acceso gratuito, entre los que destacan el Jardín del Parterre, el Jardín de la Isla, el Jardín del Rey y el Jardín del Príncipe.

El Jardín del Parterre fue construido por orden de Felipe V a mediados del siglo XVIII y en él se encuentra la Fuente de Hércules y Anteo, que representa la fuerza física y la astucia.

Fuente de Hércules y Anteo

El Jardín de la Isla, llamado así por encontrarse rodeado del río Tajo, tiene varias fuentes dignas de ver, como la de Neptuno o la del Espinario (también llamada “Fuente de las Harpías”).

Jardín de la Isla
Fuente del Espinario

El Jardín del Rey se remonta al año 1577 y está situado junto al edificio principal. Fue construido por orden de Felipe II, para poder contemplarlo desde sus  habitaciones.
También se le llama “Jardín de las Estatuas“, por tener catorce bustos de mármol de emperadores romanos, reyes de España y otros personajes de la antigüedad, colocados a su alrededor.

Jardín del rey Felipe II

Y llegamos al Jardín del Príncipe, el más grande e importante de todos, con 150 hectáreas de extensión. Fue creado por Carlos IV, siendo todavía Príncipe de Asturias y lo concluyó siendo rey, entre 1789 y 1808.

En este jardín podemos admirar la Fuente de Apolo, en mármol de Carrara y la Fuente de Narciso, que fue dañada en la Guerra de la Independencia y reconstruida años después.

Fuente de Apolo
Fuente de Narciso

En el jardín del Príncipe se encuentra también el Estanque de los Chinescos, uno de los rincones más bonitos de Aranjuez. En su momento albergó especies exóticas traídas por Carlos IV… hoy, un desconfiado pato posa para nuestra cámara.

La Montaña Suiza (conocida popularmente como “Montaña rusa”) es un montículo artificial coronado con un templete de madera, en color azul y desde donde podemos ver bonitas vistas del jardín.

La Casa del Labrador, que no tiene nada de rural, se encuentra también en este jardín, pero para acceder a su interior hay que pagar 5 euros, como os comenté anteriormente.

Merece la pena visitarla, pues os sorprenderéis con el lujoso Gabinete de Platino, en madera de caoba, con incrustaciones de bronce y platino. Todo el gabinete fue diseñado y construido en Francia.

Gabinete de Platino (Imagen de www.revistadearte.com)

En el entorno de la Casa del Labrador podéis encontraros con ardillas, faisanes o pavos reales, que viven en libertad. Nosotros nos cruzamos con un  pavo real con pocas ganas de hacer amigos.

También en el jardín del Príncipe no dejéis de visitar el Museo de las Falúas Reales, en la Casa de Marinos, donde se exponen las embarcaciones utilizadas por los reyes en sus navegaciones primaverales. La más antigua y espectacular del museo data del reinado de Felipe IV, en el siglo XVII. Fue adquirida en Nápoles, para navegar por el estanque del Buen Retiro de Madrid.

Falúa real de Felipe IV (Imagen de www.retiromania.com)

Para finalizar, otra visita interesante. La Plaza de San Antonio, conocida popularmente como “La Mariblanca“, debido a la Fuente de Venus que preside la plaza y que tiene su origen en 1750. También aquí podéis ver la Iglesia de San Antonio, de inspiración italiana y que se remonta a 1752.

Fuente de Venus
Iglesia de San Antonio

Visitar el palacio de Aranjuez y sus jardines puede llevar perfectamente un día completo  (e incluso más), así que lo mejor es planificar bien la visita. Será imposible verlo todo, pero al menos sí los rincones más importantes.

Es una pena que en España no se permitan fotos del interior de este tipo de palacios, pues sería sin duda la mejor publicidad que pueden hacer de sí mismos y una manera de llegar a un público más amplio.

La próxima semana os espero con más viajes y curiosidades.

 

Deja una respuesta