Monasterios de Batalha y Alcobaça, dos maravillas de Portugal

“Todas las batallas en la vida sirven para enseñarnos algo, inclusive aquellas que perdemos“.
(Paulo Coelho)

En la villa portuguesa de Batalha se encuentra el impresionante Monasterio de Santa María da Vitória, de estilo gótico y que tardó en construirse casi dos siglos, entre los años 1386 y 1517.
Junto con el Monasterio de Alcobaça forman dos de las “Siete Maravillas de Portugal“, una lista que recoge los monumentos portugueses más relevantes y de la que ya os hablé en publicaciones anteriores.

Monasterio de Santa María da Vitória

Este Monasterio de Batalha puede presumir también de haber sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, en 1983 y Monumento Nacional, en 1907.

Detalle de la entrada principal del monasterio

Pero tras este monasterio existe una triste historia para los españoles, pues es el principal símbolo de la victoria de los portugueses sobre nuestras tropas en la Batalla de Aljubarrota, en 1385, dirigida por el general  Nuno Álvares Pereira, cuya estatua ecuestre preside la plaza.
El rey Juan I de Portugal mandó construir este monasterio como agradecimiento a la Virgen María, tras creer que recibió ayuda divina para ganar la batalla.

Estatua de Nuno Alvares Pereira

Y una sorprendente y pintoresca curiosidad: el monasterio nunca fue terminado, por motivos económicos. Tiene siete capillas inacabadas y sin techo. Las denominadas “Capelas Imperfeitas” se encuentran pegadas al monasterio, pero sin acceso directo a través de él. Para visitarlas hay que hacerlo desde el exterior.

Plano exterior de las capillas inacabadas

A media hora del Monasterio de Batalha se encuentra la Abadía de Santa María de Alcobaça, primera obra gótica portuguesa. Se empezó a construir en 1178 y fue también declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, en 1989.

Santa Maria de Alcobaça

Inicialmente la fachada principal era gótica, pero en 1725 se le hizo una restauración y se incorporaron algunos elementos barrocos. El pórtico y el rosetón conservan su estado original.

En el interior del monasterio hay que destacar las tumbas de D. Pedro I  y Doña Inés de Castro, protagonistas de una trágica historia de amor.

Pedro I de Portugal, hijo del rey Alfonso IV, estaba enamorado de la doncella de su esposa, Inés de Castro, de origen gallego. Tras enviudar de Constanza de Castilla, su intención era casarse con su amada, pero su padre lo prohibió y la mandó ejecutar. Totalmente abatido, D. Pedro I entró en guerra con su padre y ordenó buscar a los mercenarios que mataron a Dña Inés y cuando los encontró les arrancó el corazón en vida, como venganza. Poco después desenterró el cadáver y lo hizo poner en el trono, para que todos se arrodillasen ante su reina y besasen su mano… descompuesta.

En prueba de amor eterno ambos están enterrados en este monasterio de Alcobaça, en dos tumbas de mármol blanco, una frente a otra.

Realidad y leyenda se mezclan en esta historia… una historia de amor que burló al tiempo y a la muerte.

Tumba de D. Pedro I
Tumba de Dña. Inés de Castro

Aunque ambos monasterios están algo alejados de ciudades más turísticas como Lisboa y Oporto, si tenéis días suficientes para conocer Portugal, merece la pena acercarse a conocer estas dos joyas arquitectónicas, sin duda.
Os espero la próxima semana, con más viajes y curiosidades.

 

 

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