Mirador de Moriyón, una ventana al paraíso

 “Los pequeños momentos son los que hacen grande la vida”.
(Anónimo)

Esta semana nos acercamos a la localidad asturiana de Villaviciosa, conocida como “capital de la manzana” y que formó parte del rodaje del anuncio de la lotería de Navidad del año pasado. Pero gran parte de su fama se debe también a que es la sede de la bodega de “Sidra El Gaitero“, creada por la sociedad Valle, Ballina y Fernández en 1890.  Sus productos, que tienen en la manzana su principal materia prima, son “famosos en el mundo entero”, como promociona su eslogan. Sidra, bebidas espumosas, zumos, alimentos preparados, dulces a base de manzana o exquisitos postres navideños (el turrón blando es de los mejores que he probado nunca) que harán las delicias de cualquier paladar exigente. Pero de todo ello hablaremos con más detalle en otro momento, porque hoy quiero mostraros un bonito hotel rural de esta zona, un lugar ideal para alejarse del estrés, descansar y desconectar un poco de la intensa vida diaria.

El “Mirador de Moriyón” fue inaugurado en Junio de 2005 y reformado a partir de una antigua casa de labranza.



Fue elegido por Trivago como uno de los 10 mejores hoteles con vistas a la naturaleza y es uno de los 45 hoteles rurales que se agrupan dentro del club “Casonas Asturianas“, una marca de calidad creada en 1994 que potencia el turismo rural en Asturias y que intenta diferenciar al sector de “hoteles con encanto”, a través de controles periódicos de sus instalaciones, equipamiento o gestión y servicio del personal.

Nada más entrar al hotel lo primero que nos encontramos es esta pequeña pero bonita Recepcion, con muebles de madera que nos dan ya una idea de la estética del mobiliario interior.

Una vez registrados en el hotel y antes de subir a las habitaciones atravesamos un bonito Salón Comedor, donde se sirven desayunos y cenas (previa reserva y sólo para clientes del hotel). El desayuno es tipo buffet y totalmente casero. No dejéis de probar la tarta de queso, está riquísima. Para los que prefieren salado todos los días se prepara una variedad de plato caliente, que puede ser tortilla, huevos revueltos  o con bacon, etc. La carta de la cena es sencilla, pero todo casero.

El desayuno también se puede servir en la terraza, si nos apetece admirar las vistas, pero cuidado con el clima asturiano, a esas horas sería aconsejable llevar una chaqueta, aunque sea verano.

Y justo enfrente del comedor principal se encuentra el salón, que tiene además un bonito rincón de lectura, donde disfrutar de momentos de relax, ver la televisión o simplemente sentarse al abrigo de su chimenea.

Todo el mobiliario del hotel (sillas, aparadores, cabeceros de cama, mesitas, etc) y los tapizados de las sillas han sido encargados a una empresa de Ávila, que realiza muebles por encargo, diseñados al gusto de cada comprador.

Detalle del aparador del salón y de la silla tapizada

El hotel se compone de 18 Habitaciones (16 dobles, una individual y otra triple, que es una suite apartamento) y están distribuidas entre el edificio principal y el corredor de madera. Algunas de ellas tienen jacuzzi y unas vistas preciosas.

Vistas desde la habitación del hotel

El corredor le da sin duda un encanto especial al edificio y nos regala también unas bonitas vistas. Como curiosidad, hay que mencionar que la pared que está justo debajo de él era antes la cuadra de ganado. Hoy en día y tras una gran reforma es donde está el comedor principal del hotel.

Inicialmente se hizo la remodelación de la casona. Y años más tarde se fueron construyendo otros edificios auxiliares, que respondían a las peticiones y necesidades de los clientes, basadas en reuniones familiares, eventos, comidas de empresa o barbacoas entre amigos. A día de hoy se realizan también bodas y comuniones, ya que el hotel cuenta con amplio aparcamiento y jardines por los que pasear.
5.000 m² de instalaciones donde disfrutar de la belleza del entorno y en los que la piedra y la madera son protagonistas absolutos. Todo impecable y muy bien cuidado.

Entre estos nuevos edificios se encuentra una barbacoa, un llagar para espichas o un hórreo asturiano.

Y algo que nos llamó la atención. Un comedor que simula una mina, con botellones a un lado, grandes lámparas y muchos focos. Ideal para reuniones familiares o entre amigos.

Desde cualquier rincón del hotel se respira naturaleza y tranquilidad… y unas excelentes vistas.



La experiencia ha sido estupenda. El trato de todo el personal inmejorable, familiar y detallista. Y el entorno magnífico. Un lugar 100% recomendable.

Finalmente os dejo aquí la página web del hotel, por si os interesa visitarlo o ampliar información.

¡¡Hasta el próximo viaje, amigos!!

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