Donde acaba la tierra: Finisterre

“Aquello que para la oruga se llama fin del mundo,
para el resto del mundo se llama mariposa.”
(Lao-Tse)

Visitar Galicia es encontrarse con lugares mágicos, llenos de misticismo, con antiguas  y profundas tradiciones, pero también con preciosos parajes naturales en entornos incomparables.

Uno de esos lugares es Finisterre, situado en la bonita provincia de La Coruña y rodeado de la inquietante y espectacular Costa da Morte. Fin de la tierra para los romanos y punto final  del camino para los peregrinos que realizan el Camino de Santiago. Para mí, un lugar mágico que invita a la reflexión, a la paz interior y a la emoción que te inunda con cada paso que das, a la vez que nos muestra lo pequeños que somos ante la inmensidad del mar.

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Preciosas vistas desde el Faro de Finisterre

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A los pequeños pesqueros de Costa da Morte nunca les falta la compañía de las gaviotas

El Faro es el más importante de la Costa da Morte. Construido en 1853 y con 17 metros de altura, sirve de guía para navegar por esta impresionante y peligrosa costa gallega.

img1467386318500A escasos metros de la entrada al faro, se exhiben placas conmemorativas relacionadas con hermanamientos, visitantes ilustres, nombramientos o acontecimientos producidos en Finisterre.

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La placa incrustada en la roca (arriba, a la derecha) es un homenaje a Alfredo Saralegui, fundador del Instituto Social de la Marina. Fue colocada en 1927, por cofradías de pescadores de Costa da Morte, en señal de gratitud por su lucha por los derechos de los trabajadores del mar y sus familias.

En una posición privilegiada, mirando al mar desde lo más alto, descansa el busto del general José Francisco de San Martín, libertador y héroe en tierras iberoamericanas. En el busto puede leerse “Héroe de España y de América”, aunque lo fue más para los americanos, pues contribuyó decisivamente a la independencia de Argentina, Chile y Perú.

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Tened cuidado con la pronunciada y estrecha subida para ver el busto del general San Martín.

Un poquito antes de llegar al faro, podéis observar el mítico kilómetro cero, que representa el inicio y el final del camino, puesto que desde aquí también se puede iniciar el Camino de Santiago. Además, frente al faro, hay un hotelito llamado “O Semaforo” y detrás suyo hay unas pequeñas estatuas en forma de delfines, diseñados por el arquitecto César Portela, en honor al mar, ya que la zona es muy propensa a la llegada de pequeños delfines denominados “arroaces”.

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El kilómetro cero y los delfines en honor al mar
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Hotel “O Semaforo”

Son frecuentes los símbolos que los peregrinos van dejando a su llegada y que representan el final del camino (tanto físico como espiritual). Rituales como quemar cerca del faro alguna de las prendas o calzado que han llevado durante el recorrido, dejar sus botas sobre una piedra, colgar en una torre de antena la ropa abandonada, etc, representan la renovación interior que todo peregrino se supone que sufre durante el camino: desprenderse de lo viejo para dar paso a lo nuevo. Respeto mucho las tradiciones, pero personalmente pienso que todo ello le da aspecto de basurero a un sitio realmente bonito. Deberían proponer una alternativa diferente, porque es una pena ver todos esos residuos desperdigados por la ladera que baja al mar y multitud de  restos carbonizados por todas partes.

1467321541428La Cruz del faro de Finisterre, símbolo cristiano del camino. Los peregrinos también queman aquí sus pertenencias, para cumplir una promesa o como una liberación.

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Otra tradición de los peregrinos es bañarse en la paradisíaca playa Langosteira, de casi 2 kilómetros de longitud, con el objeto de purificar cuerpo y alma y  comenzar su cuenta atrás para alcanzar el final de ese camino, tan deseado e importante para cualquier peregrino que lo emprenda.

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Playa Langosteira

 Galicia tiene siempre la capacidad de sorprenderte con cada nueva visita. Nunca defrauda. Próximamente hablaré de esa maravillosa ciudad que es Santiago de Compostela, principal  núcleo de peregrinación…otro grandísimo descubrimiento para mí.

Mientras tanto….el fin del mundo no está tan lejos, amigos. Merece la pena perderse en sus confines, ¿no os parece?

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