Castillo de Coca, una fortaleza medieval en Segovia

“Callando es como se aprende a oír; oyendo es como se aprende a hablar;
y luego, hablando se aprende a callar”.
(Diógenes Laercio)

Castilla y León está lleno de lugares únicos y una de sus señas de identidad son sus castillos. En la provincia de Segovia podemos encontrar el Castillo de Coca, una fortaleza del siglo XV que representa la arquitectura gótico-mudéjar española.

En 1928 fue declarado Monumento Histórico Nacional, formando parte también del Tesoro Artístico Español.

Castillo de Coca

Salvo algunas partes, el castillo está en buen estado de conservación y para acceder a él hay que hacerlo a través de la puerta defensiva. Os dejo aquí los horarios, por si os apetece visitarlo, pero tened en cuenta que cierra el primer martes de cada mes y durante todo el mes de Enero. El precio es 2,70 euros.

Puerta de acceso al castillo

Y ahora vamos con un poquito de historia. El Castillo de Coca fue construido en 1453 por Alonso de Fonseca y Ulloa, arzobispo de Sevilla, con el permiso del rey Juan II de Castilla. La obra fue realizada por el arquitecto mudéjar Alí Caro, de origen musulmán y residente en Ávila.

De la familia Fonseca pasó a ser propiedad de la Casa de Alba y, posteriormente, fue cedido al Ministerio de Agricultura, en 1954, con la condición de restaurarlo y crear en parte de sus salas la Escuela de Capataces Forestales, que sigue funcionando en la actualidad y está muy solicitada por alumnos de toda España.

Patio de Armas, donde está la Escuela de Capataces Forestales

El castillo está construido principalmente en ladrillo de color rojizo, que también se utiliza como elemento decorativo en paredes y techos.

Pero a diferencia de otros castillos, el de Coca cuenta con una peculiaridad: no se encuentra situado en un lugar privilegiado sobre un cerro, sino que está construido sobre una explanada de un terreno escarpado. La explicación puede venir del posible carácter sencillo y práctico del arzobispo Alonso de Fonseca y su intención de evitar suspicacias.

Perspectiva del castillo, desde la carretera de llegada

En el interior del castillo la primera sala que nos encontramos es la Capilla, en la planta inferior de la Torre del Homenaje, con varias tallas románicas y góticas de la Virgen y el Niño.

Capilla del Castillo de Coca

Posteriormente pasamos a la Sala de Armas, donde se muestran mosaicos mudéjares y azulejería; la Sala Museo, con restos del castillo antes de su restauración (entre 1956 y 1958) o la Galería de la Torre, con armuduras y armas de los siglos XVI-XVII  y algunas fotografías del castillo.

Sala de Armas
Sala Museo
Galería de la Torre

Y llegamos al Mirador, la parte más bonita del castillo, desde mi punto de vista. Desde aquí podemos ver la Iglesia gótica de Santa María la Mayor, del siglo XVI y donde están enterrados los restos de la familia Fonseca. O la Torre de San Nicolás, del siglo XII y catalogada como Bien de Interés Cultural.

Iglesia de Santa María la Mayor, al fondo
Torre de San Nicolás, a la derecha.
En primer plano, la muralla defensiva
Una perspectiva diferente de la Torre de San Nicolás

El Mirador también nos regala vistas del enorme foso que rodea al castillo y que nunca estuvo lleno de agua ni contenía cocodrilos como método de defensa, como alguna que otra leyenda cuenta.

Y también desde el Mirador podemos ver una bonita imagen del Patio de Armas, donde se ubica la Escuela de Capataces Forestales que antes mencioné.

Patio de Armas desde el mirador del castillo

Finalmente nos encontramos con tres salas más: la Galería Norte, que recoge varios documentos del castillo y la villa de Coca, siendo el más importante el permiso que el rey Juan II de Castilla concedió al arzobispo Alonso de Fonseca para la construcción del castillo.
La Sala de los Jarros es la más sorprendente de todas. También se la conoce como Sala de los Secretos, porque su peculiar acústica y el techo en forma de cúpula hacen que dos personas situadas en cada esquina opuesta de la sala y de cara a la pared, puedan susurrarse y escuchar perfectamente lo que se dicen.  Como curiosidad os diré que hay otras salas similares a ésta en España, entre las que destacan la del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial (Madrid) o la de La Alhambra (Granada) .
Por último la Sala de Acceso a la Mazmorra, con un agujero en el suelo por el que se cuenta que tiraban a los prisioneros, pero que lo más razonable es que su único uso fuese como almacén.

Paredes decoradas en la Sala de los Jarros

Y hasta aquí nuestra visita a uno de los castillos medievales más impresionantes de España. Si os acercáis a Segovia, no dudéis en hacer un hueco en vuestra agenda viajera para conocerlo, merece la pena.
¡Hasta la próxima semana!

 

 

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