Astorga y la Catedral de Santa María

“El secreto de la existencia no consiste solamente en vivir, sino en saber para qué se vive”.
(Fiódor Dostoyevski)

Astorga, denominada por los romanos como “Asturica Augusta“, fue fundada hacia el año 14 a.C como campamento militar. Su gran patrimonio arquitectónico o su casco histórico parcialmente amurallado hacen de esta ciudad leonesa un lugar muy interesante para visitar.

En el post anterior ya os comenté que Astorga puede presumir de contar con una de las tres obras que Gaudí realizó fuera de Cataluña: el Palacio Episcopal. Hoy nos centraremos en la Catedral de Santa María, otro de sus principales monumentos, pero antes os contaré alguna curiosidad sobre la ciudad.

Catedral de Santa María y Palacio Episcopal, custodiados por la muralla romana

Astorga forma parte de la Comarca de la Maragatería (antiguamente denominada Somoza)  y a sus habitantes se les conoce popularmente como maragatos, aunque su gentilicio es en realidad astorgano. La palabra maragato deriva de los antiguos arrieros de la zona, que transportaban diversas mercancías con carros tirados por mulas a lo largo de toda la península.

Vestimenta típica maragata

En gastronomía, el plato típico por excelencia de Astorga es el cocido maragato, que consta de sopa, garbanzos, repollo y varias carnes, pero con la peculiaridad de que se sirve al revés que cualquier otro plato de cocido, es decir, primero se comen las carnes, luego las verduras y legumbres y finalmente la sopa. Es un plato muy consistente que tenía como finalidad alimentar a los trabajadores del campo para un día entero de trabajo duro, por eso se empezaba por las carnes.
Como curiosidad, los garbanzos suelen ser pequeños, algo secos y se les puede añadir patata. Y en algunos lugares, la sopa es tan espesa que hasta se puede cortar con la cuchara.

Nosotros probamos el cocido maragato en el bonito y pintoresco pueblo de Castrillo de los Polvazares, a unos 6 kilómetros de Astorga y del que os hablaré con más detalle en otro momento, pues merece la pena dedicarle un poquito más de tiempo. De momento os dejo un adelanto, donde podéis ver sus viviendas de piedra y sus calles empedradas.

Pero volvamos a Astorga para hablar de otra visita obligada. En 1471 y tras derribarse parte de una catedral románica, comienza a construirse la Catedral de Santa María, que no se llegó a terminar hasta el siglo XVIII. Sufrió importantes daños con el terremoto de Lisboa de 1755 y, posteriormente, con las tropas de Napoleón en la Guerra de la Independencia.

Para visitar su interior podéis hacerlo de Lunes a Domingo, a partir de las 10:00 y el precio son 5 euros (4,50 para mayores de 65 años). Es interesante ver la variedad de retablos que tiene, entre los que destaca el Retablo Mayor.

Retablo Mayor

También el Órgano del Coro, algunos libros históricos o el monumento a tres enfermeras de la Cruz Roja, asesinadas durante la Guerra Civil mientras prestaban servicio en un hospital de Pola de Somiedo, en Asturias.

Uno de los rincones más bonitos de la Catedral de Santa María de Astorga es el Patio del Claustro, que conserva el pozo central.

Y como Astorga es comarca de maragatos, en lo alto de la catedral se encuentra la estatua del arriero Pedro Mato, guardián constante de la ciudad, vistiendo el traje típico y portando una veleta y un pararrayos. Nadie sabe a ciencia cierta cuál es su origen, pero circulan sobre él varias leyendas.

A escasos metros de la catedral se encuentra la Iglesia de Santa Marta y, adosada a ella, está la Celda de las Emparedadas, un minúsculo recinto con unas simples rejas y cuatro muros. El emparedamiento podía ser obligado o voluntario y eran mujeres quienes solían padecerlo, permaneciendo en esa fría celda y haciendo penitencia hasta que morían. Su único contacto con el exterior era una ventana con barrotes, por la que pedían limosnas y alimentos.
El emparedamiento fue prohibido en el siglo XVII y, un siglo después, acabó en desuso. En cierta manera es una suerte que esta celda se haya conservado hasta  nuestros días para ser testigo de la crueldad de otros tiempos, pero no deja de ser bastante inquietante asomarse a su interior e imaginar lo que sus muros nos puedan contar.

Otro lugar de interés es la Plaza Mayor, con sus característicos soportales. En ella se ubica el Ayuntamiento, cuya construcción comenzó en 1683 y finalizó en el siglo XVIII, aunque su estructura actual se terminó en 1994. En la torre del campanario podéis ver la pareja de maragatos autómatas, conocidos popularmente como “Juan Zancuda y Colasa”, que visten trajes típicos y dan las horas a toque de campana, desde 1748.

Plaza Mayor
Ayuntamiento de Astorga
Detalle de Juan Zancuda y Colasa, los maragatos del Ayuntamiento

Finalmente una breve reseña sobre dos de los museos más visitados de la ciudad.
El Museo Romano, con piezas que proceden de las excavaciones arqueológicas de la ciudad, desde sus inicios.

Y el Museo del chocolate, que nos muestra una gran colección de utensilios relacionados con el proceso de elaboración y curiosos objetos de mundo del cacao, todo ello a través de la historia de esta bonita ciudad con una gran tradición chocolatera, que en su momento de mayor esplendor albergó más de 50 fábricas.
Pero de estos dos museos hablaré con más detalle en otro momento, para no extenderme más por hoy.

Espero que os haya gustado este paseo por Astorga. Siempre es un placer volver a esta bonita ciudad con más de 2.000 años de historia.
Hasta la próxima semana, amigos.

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