Covadonga y sus paisajes incomparables

“Contemplar sus verdes prados, resguardarme en sus tejados,
de su orbayu agotador
y hacer caso a Don Pelayo, luchando con pundonor,
pues mientras nos queden piedras, lo que nos sobra es valor.
Porque Asturias es mi patria y sincera su bandera,
Covadonga, la Santina más bonita de la tierra.”
(Melendi)

Hoy viajamos a un sitio muy especial: Asturias, mi tierra. Es un lugar privilegiado en muchos aspectos, sus gentes, su gastronomía, sus paisajes… esconden rincones maravillosos, casi mágicos y hoy me gustaría que viajarais conmigo al más especial de todos. Pero antes de llevaros allí, dejadme deciros algunas cosas más de Asturias. Situada en el norte de España, su clima húmedo hace del verde de sus prados el color predominante allá donde miremos en cualquier época del año. Los ocres se reservan al otoño de sus amplios espacios naturales, entre los que destaca el que hoy visitamos, los Picos de Europa. La gastronomía de esta tierra de montaña y mar, de ganadería y pesca, es rica y variada. A pesar del matiz cosmopolita de las grandes ciudades del centro de la región, los asturianos seguimos aferrados a la tradición gastronómica de nuestros mayores; comida abundante en el plato, fuerte en el estómago y sabrosa en el paladar. El plato estrella es sin duda la fabada, y se acompaña del pote asturiano, el cachopo, el arroz con leche o las decenas de variedades de quesos. Como bebida típica, la sidra, entendida como una bebida social, que se comparte y se disfruta en compañía. Y una tierra que tiene esta bebida por bandera, no puede tener sino gentes amables y hospitalarias, de sonrisa pronta y trato familiar, sobre todo en sus pueblos y aldeas. Y sin más preámbulos, acompañadme a uno de sus más bellos rincones: COVADONGA.

En primer lugar, la Virgen de Covadonga, conocida popularmente como “La Santina“, es la patrona de Asturias y se encuentra dentro de la Santa Cueva, lugar de culto donde acuden los peregrinos para rezar y encender velas en honor a la Virgen. Cabe destacar que la imagen primitiva o talla original de “La Santina” fue destruida en Octubre de 1777, en un incendio en la Santa Cueva, en el que también se quemó todo el mobiliario y el muro, que eran de  madera. La imagen que todos conocemos a día de hoy fue donada por el cabildo de la Catedral de Oviedo en 1778, es decir un año después del incendio.

La Santina

La Santa Cueva es el lugar de culto por excelencia en Asturias y a ella acuden peregrinos de todas partes. Incluso el Papa Juan Pablo II la visitó en Agosto de 1989.
El origen de la cueva como lugar de peregrinación data de la victoria de Don Pelayo en la batalla de Covadonga en el año 722, que marca el inicio de la Reconquista y a raíz de la cual fue coronado rey de Asturias, gobernando durante 19 años. La historia medieval ha otorgado un carácter religioso, mítico y milagroso a esa batalla, ya que cuenta la leyenda que la aparición de la Virgen María a Don Pelayo en la Santa Cueva fue decisiva para triunfar frente a un poderoso ejército musulmán y convertirle en héroe fundacional del reino asturiano. La existencia de Don Pelayo no se cuestiona, aunque sí algunos de los hechos que se le adjudican. Falleció en Cangas de Onís en el año 737 y sus restos descansan en esta Santa Cueva, por orden del rey de Castilla y León, Alfonso X El Sabio.
Actualmente son numerosos los monumentos que conmemoran su nombre y sus hazañas, siendo Covadonga  uno de los más representativos. Pero también existen calles, colegios o edificios públicos con su nombre e incluso la ciudad de Gijón, la mayor de Asturias, lo lleva en su escudo y su bandera.

Estatua de Pelayo
Entrada a la Santa Cueva
La Santa Cueva desde la basílica
Capilla interior

En un rincón bajo la Cueva se encuentra la Fuente de los 7 caños. Se accede a ella a través de un pequeño sendero y tiene incrustada en la pared una réplica de la Cruz de la Victoria, de la que sale un chorro de agua. Cuenta la tradición popular que quien bebe de todos sus caños se casará en un año. Al margen de leyendas, merece la pena acercarse a este precioso lugar para disfrutar del magnífico entorno que le rodea.

Fuente de los 7 caños
Bonita perspectiva desde la fuente, con la basílica al fondo

Muy cerca de la Santa Cueva se encuentra la Basílica de Santa María la Real de Covadonga, otra de las maravillas de este conjunto monumental. Fue construida entre 1877 y 1901 en piedra caliza rosa íntegramente. En sus alrededores también están el Museo de Covadonga o el Monasterio de San Pedro, visitas muy recomendables.


Otro interesante edificio es la Colegiata de San Fernando, del siglo XVI, con una bonita fuente que adorna el patio de entrada. Aquí también está la Casa de Ejercicios Espirituales, donde las monjas colaboran con el Santuario, acogen a peregrinos o venden dulces artesanales, que se publicitan en un pequeño cartel frente a la fuente, que pasa bastante desapercibido.

Colegiata de San Fernando
Detalle de la fuente

Si queréis hospedaros en este maravilloso entorno, el Gran Hotel Pelayo puede ser una buena opción. Aunque un poco anticuado por dentro, tiene una excelente ubicación al lado de la Basílica y la Santa Cueva, para disfrutar del paisaje de una manera distinta, con más calma y sin aglomeraciones, sobre todo a primeras horas del día o tras la cena. Un remanso de paz donde relajarse y meditar.

Por último llegamos a uno de los lugares más bonitos y visitados de la geografía asturiana: los Lagos Enol y La Ercina, a unos 10 kilómetros de Covadonga. Fue escenario de la vuelta ciclista a España, que se ascendió por primera vez en 1983. La excesiva afluencia de turistas, especialmente en los meses de verano, Semana Santa y puentes tiene restringida la subida en coche y hay que alquilar un autobús. El resto del año no hay mayor problema para subir por  nuestra cuenta, aunque  hay que ser prudentes y tener paciencia, pues el acceso es algo complicado debido a los estrechos senderos o a los animales que nos podemos encontrar. Os recomiendo ir temprano, así encontraréis menos atascos y os aseguraréis un aparcamiento. Por supuesto, llevad ropa de abrigo y calzado cómodo, especialmente si hacéis la visita fuera de la temporada de verano.

El lago Enol es el más grande de los dos y está situado a 1.070 metros de altitud. Tiene una longitud de 750 metros y una anchura de 400 metros. Como curiosidad decir que en sus profundidades se encuentra sumergida a más de 7 metros de profundidad una imagen de la Virgen de Covadonga, que es elevada por varios buceadores asturianos para sacarla en procesión cada 8 de Septiembre, festividad de la Virgen y también día de Asturias. Un ritual que lleva ejerciéndose desde hace más de 40 años.

El lago La Ercina está muy cerca del Enol, a 600 metros. Tiene una altitud de 1.108 metros y una profundidad de 3 metros. Es muy común ver los rebaños de vacas pastando a su alrededor.
Uno de los accesos a este lago es a pie, a través de un sendero, como podéis ver a continuación. Cuesta un poco subirlo, pero os garantizo que las vistas que encontraréis allí arriba merecen mucho la pena. Se pueden ver los dos lagos, a uno y otro lado.

Subida a pie al lago La Ercina
Lago La Ercina

De camino a los lagos encontraréis varios miradores, éste por ejemplo es el Mirador de la Reina, donde admirar preciosas vistas de los Picos de Europa.

Si tenéis tiempo acercaos a Cangas de Onís y visitad sus variadas tiendas o su mercado dominical. Y por supuesto no dejéis de haceros una foto ante el emblemático Puente Romano, que data del siglo XIII y del que cuelga una réplica de la Cruz de la Victoria, símbolo de Asturias desde 1939.

Para comer existen infinidad de sitios, pero por ejemplo “Casa Pedro“, en San Juan de Parres, nunca defrauda. Os dejo aquí su web, con la carta y las indicaciones de cómo llegar. Imprescindible probar el “Cachopo Casa Pedro” y los calamares con toque de cítricos.
http://casapedroparres.com/


Y si queréis llevaros algún recuerdo de vuestra visita una buena opción es “La Barata”, primera tienda de Cangas de Onís en obtener un certificado de calidad por Aenor. Productos exquisitos de la tierra y detalles originales a buen precio.
http://www.la-barata.com/

Llegada la hora de despedirnos, lo hacemos sin duda con un “hasta luego”, pues tenemos muchos motivos para volver a viajar por Asturias. Tengo que advertiros que si el paisaje es verde y precioso es porque llueve un poco, pero con un paraguas y ganas de disfrutar de este bonito entorno no supondrá problema alguno.
¡Hasta el próximo viaje, amigos!

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