Teatro Real de Madrid

“El teatro es poesía que se sale del libro para hacerse humana.”
(Federico García Lorca)

Desde 1962 se celebra cada 27 de marzo el Día Mundial del Teatro, una iniciativa creada por el Instituto Internacional del Teatro y que cada año organiza diversas actividades relacionadas con las artes escénicas, con el objetivo de acercar el teatro, la danza o la música a los ciudadanos.

Y desde el blog me gustaría rendir un pequeño homenaje al teatro, que nos transmite tantas emociones. El post de esta semana va dedicado al bonito Teatro Real de Madrid y a conocer un poco de su historia, a través de las distintas visitas guiadas que nos ofrece.

El Teatro Real es el teatro de la ópera de Madrid y está ubicado en la Plaza de Oriente, frente al Palacio Real. Está considerado como uno de los más importantes de España y tiene categoría de Monumento Nacional desde 1977.

Fachada principal del Teatro Real, orientada a la Plaza de Oriente

Su historia comienza en 1818, cuando el rey Fernando VII ordenó la remodelación de la Plaza de Oriente y la construcción de un teatro de la ópera en el mismo solar que ocupaba el antiguo Real Teatro de los Caños del Peral, inaugurado en 1738.
Del diseño y la construcción inicial del Teatro Real se encargaba el arquitecto Antonio López Aguado. Tras años de interrupciones por falta de presupuesto y por la muerte del arquitecto, finalmente fue inaugurado en 1850, bajo el reinado de Isabel II. Fue uno de los principales teatros europeos durante los 75 años siguientes, pero en 1925 sufrió un hundimiento, lo que supuso su cierre hasta 1966. En ese año se reabrió como auditorio y sede del Real Conservatorio Superior de Música y Arte Dramático, pero no fue hasta 1997 y tras varios años de reformas, cuando se convirtió en teatro de ópera.

 

Fachada del Teatro Real orientada a la Plaza de Isabel II, presidida por la estatua de la reina

El Teatro Real ofrece la posibilidad de realizar varios tipos de visitas guiadas, en las que el visitante puede conocer con detalle el interior del teatro y recorrer sus espacios públicos y artísticos:

Visita con audioguía. De reciente creación y la más barata y sencilla de todas. Es la única visita que no es guiada por un profesional del teatro.
Visita general, basada en la historia del teatro desde su inauguración en 1850, hasta su rehabilitación en 1997. Se explica la estructura del edificio, la decoración interior, su funcionamiento como teatro de ópera y unas cuantas curiosidades más.
Visita artística, donde nos cuentan cómo se montan los ensayos, cómo se realiza la caracterización y el vestuario o cómo son los camerinos por dentro.
Visita técnica, con explicaciones acerca del montaje de decorados o el movimiento de plataformas.
Visita nocturna, la que se realiza tras la caída del telón. Es la visita más cara, pues nos trasladan a espacios privados una vez terminada la función. Si sentís curiosidad por ver qué pasa cuando el público se ha ido ésta es vuestra visita.
– También se ofrece una Visita conjunta, combinando el Teatro Real y el Palacio Real, dos de los edificios más emblemáticos de Madrid.

Nosotros comenzamos por la VISITA GENERAL, por considerarla imprescindible para entender la historia del teatro.  Pero más adelante tenemos pensado realizar las demás, porque son bastante originales y pueden estar llenas de curiosidades.

La visita general comienza en el Vestíbulo ovalado, llamado “Foyer”, que nos da la bienvenida con sus imponentes columnas recubiertas de madera y de las que salen dos escaleras imperiales.

Vestíbulo del Teatro Real

Posteriormente nos adentramos en la Sala Principal, con forma de herradura y que goza de gran prestigio internacional, por su diseño y decoración y por su acústica. Tiene un aforo de 1.756 butacas, distribuidas en seis plantas.

Su caja escénica es la joya del teatro, con 1.472 m², que permite complejos cambios de decorado gracias a sus 18 plataformas articuladas que admiten múltiples combinaciones en el escenario y en el foso de la orquesta. A continuación os muestro un plano del teatro, donde podéis ver la caja escénica, sombreada en gris.

El teatro dispone de 28 palcos, en diferentes plantas. Pero destaca especialmente el Palco Real, de doble altura.

Detalle del Palco Real

En la Sala Principal también hay que mencionar la impresionante lámpara de cristal realizada en la Granja de San Ildefonso, según nos informa la guía.

En el momento de nuestra visita el escenario estaba preparado para presentar esa noche la ópera “Die Soldaten” (“Los Soldados”), del compositor alemán B.A. Zimmermann.

Escenario del Teatro Real, con detalle de la lámpara de cristal

La visita incluye además los lujosos SALONES DE LA SEGUNDA PLANTA, decorados en diferentes tonalidades y con elementos cedidos por Patrimonio Nacional y por el Museo del Prado. La mayoría de las lámparas fueron también realizadas en la Real Fábrica de la Granja de San Ildefonso.
Como curiosidad hay que decir que cada salón recibe el nombre de la calle hacia la que está orientado y que todos ellos pueden ser habilitados para eventos especiales, como cócteles, presentaciones, almuerzos, cenas o recitales.

El Salón Falla es el primero que nos encontramos y desde él podemos admirar preciosas vistas panorámicas del Palacio Real.

Salón Falla
El Palacio Real desde el Salón Falla

El Salón Arrieta destaca por sus tonos verdes, sus tapices de los siglos XVII y XVIII y por su impresionante lámpara, que anteriormente adornaba el palco real, antes de su reforma. Tiene capacidad para 64 personas sentadas o 125 de pie.

Salón Arrieta
Tapices del Salón Arrieta
Detalle de la lámpara

El Salón Felipe V es inconfundible por la tonalidad salmón que cubre totalmente sus paredes y por los retratos de reyes que de alguna manera trazaron la historia del Teatro Real, como Fernando VII, Isabel II, Alfonso XII, Alfonso XIII o Juan Carlos I.

Salón Felipe V
Decoración clásica en el Salón Felipe V
Detalle de mesa y espejo
Gran tapiz en el Salón Felipe V

En el Salón Carlos III dominan los tonos azules y llaman la atención los recargados espejos, que aportan mayor amplitud y luminosidad a la estancia.

Salón Carlos III
Detalle de uno de los espejos

El Salón Vergara destaca por su cuidada decoración con óleos del siglo XIX, cedidos por el Museo del Prado y una consola del siglo XVIII.

Detalle de la mesa del Salón Vergara, preparada para una presentación

Para acabar, una de las estancias que más me sorprendió fue el Restaurante del Teatro Real, ubicado en el antiguo Salón de Baile y cuyos balcones están orientados a la Plaza de Isabel II.
Nada más entrar llaman la atención los vestidos de época expuestos en vitrinas, que fueron utilizados en óperas históricas del Teatro Real, como “Ana Bolena”.

Aunque el rasgo más característico es la bóveda, en forma de techo estrellado, con 630 terminales de fibra óptica que reproducen el cielo de Madrid.

El restaurante tiene 500 m² y capacidad para 250 personas. Un lugar ideal para celebrar una ocasión especial.

Ésta fue nuestra primera visita al Teatro Real, en el corazón de Madrid, pero no será la última. 65.000 metros² de superficie edificada y 76 metros de altura dan para mucho, ¿no os parece?

¡Feliz día Mundial del Teatro!

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