San Juan de Gaztelugatxe o el regreso de Daenerys Targaryen a Rocadragón

“Nunca olvides lo que eres, el resto del mundo no lo hará.
Llévalo como una armadura, y nunca lo usarán para herirte.”

(Tyrion Lannister, “Juego de Tronos”)

Soy una gran fan de los libros “Canción de hielo y fuego”, de George R.R. Martin y también de la serie de HBO basada en ellos, “Juego de Tronos”.
La séptima y última temporada emitida hasta ahora (a la espera de su desenlace, a partir del próximo 15 de abril) se ha rodado en varias localizaciones de España. Uno de ellos es el precioso entorno de la ermita de San Juan de Gaztelugatxe, en Bermeo (Vizcaya),  un lugar de visita obligada en la costa vasca que bate récords de turistas desde el rodaje de la serie.

La ermita vista desde el comienzo de la ruta a pie

San Juan de Gaztelugatxe (que en euskera significa “castillo peligroso”) es un islote que desde el siglo X ha estado coronado por una ermita dedicada a San Juan Bautista, pero que ha sido reconstruida en diversas ocasiones.

Cuenta la leyenda que el santo llegó a la costa vasca y desembarcó en Bermeo. En tres zancadas llegó al islote, dejando una huella por cada pisada y mandando construir él mismo la ermita en el punto más alto. A nosotros nos costó un poco más llegar… pues no está permitido aparcar cerca, hay que hacerlo en la carretera principal, junto al Restaurante Eneperi y desde allí bajar caminando, hasta llegar a un puente que nos llevará a la ermita, tras subir 241 agotadores escalones. Os recomiendo madrugar e ir temprano, pues el aparcamiento no es muy grande y se llena enseguida y aunque hay otros aparcamientos habilitados en la carretera general supondrían añadir más distancia y esfuerzo a un recorrido de por sí bastante duro.
A lo largo del trayecto hay algunos bancos, donde poder parar a descansar un poco. Calculad que os llevará aproximadamente una hora y media, ida y vuelta. Hay que tomárselo con calma, pues el camino es algo empinado y con muchos visitantes; calzado cómodo; ropa ligera y una botella de agua, ya que la caminata requiere un esfuerzo. Tengo que reconocer que a mí me costó bastante, especialmente la vuelta. Así que cuidado las personas de avanzada edad o con problemas de corazón.

Camino que lleva a la ermita de San Juan de Gaztelugatxe

Cuando te vas acercando a la ermita piensas que las escaleras van a acabar con tu vida, pero aquí sí que la ayuda de San Juan nos facilita las cosas (o quizás las veces que paramos para recuperar el aire), porque esos 241 escalones los acabas subiendo una vez llegado a este punto. ¡Y pensar que en la Edad Media eran 450!…  pero no porque la ermita estuviese más alta, sino porque los escalones eran más irregulares y convertían la subida en una auténtica penitencia.

Detalle de la escalinata de subida a la ermita

Una vez alcanzamos la ermita, nos damos cuenta de que la agotadora caminata merece la pena. Las vistas son magníficas. Juzgad vosotros mismos…





Y aquí me tenéis, cansada por el gran esfuerzo que me supuso, pero feliz de haberlo logrado. Una experiencia que quizás podría repetir algún otro día…

Desde la ermita también podemos ver la Isla de Aketxe, con aspecto de peñón y una superficie de tres hectáreas. Alberga aves marinas y es prácticamente imposible llegar a ella.

La isla de Aketxe, a la izquierda

San Juan de Gaztelugatxe es un lugar mágico e incluso algo místico, marcado por varias leyendas. Nada más llegar a la ermita hay un ritual que realiza todo el que sube y que consiste en hacer sonar la campana tres veces seguidas (como los tres pasos del santo) y pedir un deseo. Imaginaos ese sonido tantas veces como cientos de personas acuden a visitar este lugar. Puede llegar a ser un poco irritante, la verdad.

Pero esta ermita que vemos hoy en día no es la original, como os comenté antes, pues tuvo que ser reconstruida varias veces a lo largo de los siglos, debido a diversas batallas e incendios que la destruyeron por completo. Su última reconstrucción fue en 1980.
Si queremos visitarla por dentro hay que tener en cuenta que permanece cerrada casi todo el año, salvo los días 24 de junio (San Juan), 31 de julio, 29 de Agosto o 30 de Diciembre, en los cuales no sólo se ilumina la ermita, sino también su camino de acceso. Yo no lo he visto, pero me gustaría volver algún día para admirar ese bonito espectáculo.
Por cierto, al lado de la ermita hay un cobijo donde refugiarse del mal tiempo o incluso comer, si lleváis alimentos o bebidas.

Ermita de San Juan de Gaztelugatxe y chica tañendo la campana

Otras leyendas que se cuentan en cuanto al repique de la campana es que sirve para ahuyentar los malos espíritus, los dolores de cabeza, el insomnio o los problemas de fertilidad. Y otra muy sorprendente es la de los poderes curativos que se otorgan a los huecos de la escalera, identificados como las tres huellas del santo, grabadas en el suelo, entre el inicio de la escalinata y el final. Si colocamos los pies en ellas se curarán los callos y las durezas.

Este lugar también jugó un papel importante durante la Inquisición española, pues se cree que las brujas solían reunirse aquí para realizar sus aquelarres. Posteriormente eran castigadas, encerrándolas en las cuevas de San Juan de Gaztelugatxe. Así que batallas, incendios, brujería, leyendas y ahora televisión escriben la historia de este precioso entorno.

Creencias y supersticiones aparte, los pescadores de Bermeo también tienen su propia tradición, que deben cumplir antes de salir a faenar:  los barcos de pesca acuden a San Juan de Gaztelugatxe para dar varias vueltas a babor y estribor del islote y así conseguir la bendición del santo, que los traiga de vuelta a casa sanos y salvos y con una buena pesca.

La serie “Juego de Tronos” le ha dado a San Juan de Gaztelugatxe una proyección nacional e internacional impresionante,  a juzgar por la masificación de visitantes. Una vez más os recuerdo que hay que tener un poquito de paciencia, sobre todo para subir o bajar las escaleras o en zonas un poco más estrechas.

Finalmente vamos a hacer una breve reseña sobre los momentos de la serie que se rodaron en este precioso entorno, durante la séptima temporada (OJO SPOILERS):
Cuando Daenerys Targaryen llega a Rocadragón tras varios años de exilio, se abren ante ella dos grandes puertas, custodiadas por dos dragones de piedra y que dan acceso a la fortaleza que perteneció a su familia durante siglos.  Podemos ver claramente la escalinata que sube a la ermita de San Juan de Gaztelugatxe, pero la magia de la televisión hace que en el lugar de la ermita se encuentre el impresionante castillo de los Targaryen, gracias a la recreación digital.

Daenerys Targaryen a punto de entrar en San Juan de Gaztelugatxe, convertido en Rocadragón para la serie “Juego de Tronos” (Imagen de HBO)
Castillo de la Casa Targaryen, donde se ubica la ermita de San Juan de Gaztelugatxe (HBO)
Imagen real de la subida a la ermita

En las imágenes que os muestro a continuación se puede ver a los técnicos y actores en el puente que da acceso a la escalinata de la ermita.

Imagen de rodaje (HBO)
Tyrion Lannister y Jon Nieve, caminando por el puente que lleva a la ermita (HBO)

En otra escena de la serie vemos a Daenerys Targaryen contemplando los dominios que un día fueron propiedad de su familia.

Imagen real de las formaciones rocosas situadas alrededor de la ermita

Y una última curiosidad: mucho antes de que Jon Nieve y Daenerys Targaryen atravesasen el puente y subiesen por los empinados peldaños hasta la ermita de San Juan de Gaztelugatxe, ya lo había elegido la presentadora Anne Igartiburu para casarse por primera vez. Me pregunto cómo habrán hecho las invitadas para subir los 241 escalones con zapatos de tacón y vestidos de gala…

Si os parecen bonitas las fotos, en vivo y en directo es aún más impresionante. Si os acercáis a conocerlo, no olvidéis tomar las precauciones que os comenté al principio de este post: madrugar, calzado cómodo, una botella de agua y mucha, mucha paciencia.
Ahora sólo queda una pregunta, ¿quién se sentará en el Trono de Hierro?…

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