Palacio Real de la Granja de San Ildefonso, el Versalles de Felipe V

“Lo mucho se vuelve poco con sólo desear otro poco más.”
(Francisco de Quevedo)

A poco más de 10 kilómetros de Segovia y entre montañas y una frondosa arboleda de la Sierra de Guadarrama, se encuentra este precioso palacio versallesco, cuyo origen se remonta al siglo XV, por la afición a la caza del rey Enrique IV de Castilla y la dinastía Trastámara.

Posteriormente los Reyes Católicos lo cedieron a los monjes jerónimos del monasterio segoviano de El Parral, quienes lo convirtieron en hospedería y granja. De ahí su nombre.

Pero fue Felipe V, nacido en Versalles (duque de Anjou y posteriormente primer rey de la casa de Borbón) quien le dio su máximo esplendor. Lo adquirió a los monjes en 1720 e hizo llamar a paisajistas franceses para diseñar sus magníficos jardines, inspirados en los del Palacio de Versalles, a la vez que se construía la preciosa fachada que da al jardín. Desde entonces, se convirtió en su palacio favorito y en residencia estival, uso que continuó hasta el reinado de Alfonso XIII.

La Puerta de Segovia, con sus tres rejas de forja y adornos dorados, es la entrada principal a San Ildefonso. Desde ella una recta nos conduce hasta la Plaza del Palacio y desde allí al Patio de Coches, que es por donde acceden los visitantes a las taquillas para comprar las entradas.

Patio de Coches

El Patio de la Herradura (o de honor) es otro de los patios del Palacio de La Granja y desde él se accede al largo Parterre de la Fama, con la gran fuente del mismo nombre, de la que hablaremos un poco más tarde.

Patio de la Herradura

Al lado del palacio se encuentra la antigua capilla del monarca, la Real Colegiata de la Santísima Trinidad. El ticket que da acceso al Palacio nos permite visitar también su interior.
Por expreso deseo del rey Felipe V es aquí donde reposan sus restos, junto a los de su mujer, Isabel de Farnesio (y no en el Monasterio de El Escorial, como el resto de reyes de la Casa de Austria o de la Casa de Borbón).

Real Colegiata
Detalle de la Real Colegiata, anexa al edificio del palacio

Como en casi todo lo que depende de Patrimonio Nacional, NO ESTÁN PERMITIDAS LAS FOTOS EN EL INTERIOR del Palacio ni de la Colegiata. No obstante, para que os hagáis una idea, a continuación os muestro tres fotos del interior del Palacio, cortesía de la página web de Patrimonio Nacional.

Y también, como de costumbre, os dejo aquí los horarios y los precios para realizar la visita.

Sala de Lacas (Imagen de www.patrimonionacional.es)
Dormitorio Real (Imagen de www.patrimonionacional.es)
Sala de la Victoria (Imagen de www.patrimonionacional.es)

De las innumerables estatuas, esculturas y pinturas que hay en el interior del Palacio de la Granja, la que quizás más me llamó la atención es La Fe Velada, situada en la Sala de Justicia y realizada en mármol de Carrara por el escultor italiano Antonio Corradini, en 1720.
El velo que le cubre la cara y parte del cuerpo parece tan real, que cuesta imaginarse la técnica que se haya podido aplicar para darle ese aspecto de seda a un material tan robusto como el mármol.

La Fe Velada, obra de Antonio Corradini (Imagen de la guía turística “Real Sitio de La Granja de San Ildefonso y Riofrío”)

Para visitar La Granja de San Ildefonso os aconsejo ir con tiempo suficiente, pues además del palacio podéis disfrutar paseando por las 146 hectáreas que ocupan sus jardines, en forma de bosquetes, parterres o parques y quedarse impresionado ante las casi 30 fuentes ornamentales de plomo, con sus esculturas en mármol, que representan en su mayoría temas mitológicos. Es una pena no haberlas visto en funcionamiento, pues sin agua deslucen un poco, pero todas las fuentes se encienden sólo tres veces al año:
el 30 de Mayo, Día de San Fernando
el 25 de Julio, Día de Santiago y
el 25 de Agosto, Día de San Luis, patrono de este Real Sitio.

Las fuentes y  jardines se dividen en varios ejes y entre todos ellos yo destacaría tres muy especialmente: la Carrera de Caballos, la Cascada Nueva y las Ocho Calles, todas ellas compuestas por una sucesión de varias fuentes.

LA CARRERA DE CABALLOS contiene numerosas fuentes y bosquetes, como la Fuente de los Caracoles, la Fuente del Abanico, la Fuente de Andrómeda, la Fuente de Apolo y Minerva o la Fuente de Neptuno, Dios de los mares y que representa al rey Felipe V como dueño y señor de su extenso dominio.

Eje de La Carrera de Caballos
Fuente de los Caracoles, en primer plano
Fuente del Abanico
Fuente de Andrómeda
Fuente de Apolo y Minerva
Fuente de Neptuno

La CASCADA NUEVA está situada frente a la habitación del rey y tiene varios escalones de mármol. Comienza con la Fuente de las Tres Gracias (desde donde hay bonitas vistas del palacio) y termina en la Fuente de Anfítrite, compañera de Neptuno y que representa a la reina Isabel de Farnesio, mujer de Felipe V.

Fuente de las Tres Gracias
Cascada Nueva y Fuente de Anfítrite, en primer plano

Las OCHO CALLES están formadas por una glorieta central y otras cuatro plazas secundarias, todas ellas adornadas con fuentes muy similares. Los personajes representados en ellas son Neptuno, La Paz, Marte, Cibeles, Saturno, Minerva, Hércules y Ceres.
En el centro de la plaza hay un gran pedestal de mármol blanco, con una escultura que representa a Mercurio raptando a Psique.

Plaza de las Ocho Calles y estatua de Mercurio, en el centro
Detalle de la fuente de La Paz, en la Plaza de las Ocho Calles

En el entorno de las Ocho Calles encontramos la fuente más impresionante de todas, la última en construirse y la que más agua consume: Los baños de Diana.
Cuentan que cuando Felipe V la vio funcionar por primera vez dijo: “Tres minutos me diviertes y tres millones de reales me cuestas“… aunque quizás no fueron tan poco minutos de diversión ni tan costosa.

Fuente Los baños de Diana
Detalle de la fuente Los baños de Diana

Por último, no quiero olvidarme de la bonita Fuente de la Fama (en el parterre del mismo nombre) y que lanza hacia el cielo un potente surtidor de agua de más de 40 metros de altura.

Hay muchas más fuentes, pero para no alargarme demasiado lo dejamos aquí y os invito a que lo comprobéis vosotros mismos, pues siempre es una maravilla visitar este lugar.

Fuente de la Fama

Para acabar, un último apunte. Si os apetece hacer noche en este bonito rincón de la provincia de Segovia un excelente lugar para alojarse es el PARADOR DE LA GRANJA, compuesto por la antigua Casa de los Infantes (construida en el siglo XVIII por Carlos III) y el Cuartel General de la Guardia de Corps (que acoge un moderno centro de congresos y convenciones).
Su interior fue totalmente rehabilitado tras un incendio en 1984 y desde 2007 se ha convertido en Parador Nacional, siendo uno de los diez mejores de España.
Un lugar tranquilo para relajarse y disfrutar de spa, piscina, menús gastronómicos, habitaciones amplias y muy confortables, aparcamiento cercano y donde lo mejor de todo es su entorno, plagado de historia. Nosotros no pudimos quedar más encantados.

La próxima semana continuaremos la visita a la ciudad de Segovia y os hablaré de sus lugares imprescindibles (o al menos los que más me gustaron a mí). ¡Os espero!

Entrada al Parador de La Granja
Interior del Parador de La Granja

 

Deja un comentario