Boda vaqueira en Aristébano, un enlace al más puro estilo tradicional

“Cambia tu opinión pero mantén tus principios.
Cambia tus hojas pero mantén tus raíces.”
(Víctor Hugo)

Cada último domingo de Julio se celebra un homenaje a la vida y costumbres de los Vaqueiros de Alzada, quienes, explicado brevemente, fueron ganaderos que durante siglos practicaban la trashumancia, trasladando su ganado, familia y enseres desde la zona baja de montaña (o braña) hasta la más alta, entre los meses de Mayo a Noviembre y adaptándose siempre a las condiciones meteorológicas de cada época.
El término de “alzada” hace referencia a esa movilidad geográfica, sin un lugar fijo donde instalarse. Y fue precisamente ese modo de vida, tan diferenciado y alejado del sedentarismo, lo que supuso también su marginación social.

Imagen cedida al Museo del Pueblo de Asturias, por María Cátedra, catedrática en antropología

Al ser un grupo minoritario y excluido se casaban entre ellos, ya que el matrimonio era un pilar muy importante en la cultura vaqueira. Hoy en día, para continuar con esta tradición, todos los años se celebra una boda vaqueira en el alto de Aristébano (situado entre los concejos asturianos de Tineo y Valdés) desde 1958 y está declarada Fiesta de Interés Turístico.

El pasado domingo 29 de Julio los contrayentes que celebraron la 60ª boda vaqueira fueron el portugués Joao Pedro da Silva y Ana Belén Ardura, natural de Trevías (concejo de Valdés) y lo hicieron acompañados de un invitado muy especial, su hijo de cinco años. Ahora bien, no esperéis ver una novia vestida de blanco y un novio con traje y corbata, pues van siempre ataviados con los trajes típicos vaqueiros. En el alto donde se celebra la boda se alcanzan temperaturas de hasta 30 grados, así que puedo imaginar el inmenso calor que debieron pasar.

Los novios, Joao Pedro da Silva y Ana Belén Ardura, con los trajes típicos

Antes de continuar, un par de RECOMENDACIONES:

1.- Las altas temperaturas y la cantidad de tiempo que hay que estar bajo el sol requieren ropa muy cómoda y ligera, calzado cerrado (a ser posible playeros), gafas de sol y un sombrero o gorra. No está de más llevar también una botella de agua, para hidratarse. Allí arriba hay puestos para comprar bebidas y algo de comida, pero a precios un poco abusivos, según nos comentó la guía.

2.- MUCHA PROTECCIÓN SOLAR. Yo me llevé de recuerdo unas buenas quemaduras en los hombros, que todavía estoy sufriendo.

Pero volvamos a la pintoresca boda, que por cierto, es real y válida, pues son casados por un sacerdote. Para poder celebrarla es necesario que al menos uno de los dos acredite la identidad de “vaqueiro de alzada” y a partir de ahí el padre del novio acude a la casa de la novia para “regatear” la aportación de cada cónyuge al matrimonio y comenzar con los preparativos.

El día de la boda la pareja de novios sale del pueblo, a caballo, junto al resto de la comitiva, vestidos con trajes tradicionales. Detrás de ellos un carro tirado por bueyes lleva el ajuar, que incluye cama matrimonial con ropa blanca y otros complementos. Todo ello amenizado por gaiteros y grupos folclóricos y de danza asturiana.

Los novios
Los padrinos
Los bueyes llevan el ajuar

Entre los invitados destacan también los vaqueiros de honor, con distintivos amarillos. Estos premios se otorgan a aquellos asturianos que dan voz al pueblo vaqueiro, especialmente en el mundo de las ciencias y las letras. Algunos de los vaqueiros de honor de este año son Belarmino Feito, presidente de la FADE; Rosa Menéndez, presidenta del Consejo Superior de Investigaciones Científicas o Sergio Gutiérrez, guionista y director de cine.

El altar es al aire libre y a él llega primero la novia y después el novio, entre muchos aplausos. Invitados, familiares y amigos toman asiento y da comienzo la ceremonia.

Altar antes de la boda
Celebración de la boda en el altar ( Imagen de www.elcomercio.es)
Público presenciando la boda

Los novios intercambian las alianzas. El rito es igual al católico, pero lo peculiar reside en la vestimenta y los cánticos tradicionales.

Imagen de www.elcomercio.es
Imagen de www.elcomercio.es
Cánticos tradicionales durante la ceremonia

Otra peculiaridad nupcial son los regalos que se entregan al final de la ceremonia. Los padres obsequian a los novios con una payetsa (sartén de hierro) y una llave, cuyo uso está bastante alejado del que imaginamos, ya que se utilizan como instrumento musical típicamente vaqueiro. Suele ser la mujer quien lo maneja, acompañando a otra vaqueira que toca la pandereta.

Payetsa y llave
Los novios y su hijo, con la payetsa y la llave (Imagen de www.elcomercio.es)

Finalmente los novios sellan su compromiso con un beso y da comienzo el banquete, que incluye comida campestre y baile amenizado por danzas tradicionales. Un bonito homenaje a los vaqueiros que merece la pena ver, aunque sea por una vez.

Y desde aquí sólo nos queda decir ¡¡VIVAN LOS NOVIOS!! y desearles toda la felicidad del mundo.

¡¡Hasta la próxima semana amigos!!

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